Cinematógrafo Folía Lumière.
“La caída de la casa de Usher”, según Jean Epstein.
¡Detengamos juntos la barbarie!
Fósforo... Regresa al Cine,
Página diseñada por los:
Studios Folía Lumière. ¡Contáctenos!
+++++
CENTRO MEXICANO DE CINE MUDO, fundado en 1998.
Eduardo Garzón-Sobrado, Fundador, Director general.

DÉBORAH Y AÍDA SÍLBERER
Madre e hija creativas de la musicalización - 07 May 2010

Por Antonio Israel Aguilar, Gente bien del 07 de Mayo de 2010

Dos apasionadas de la musicalización para películas mudas son la pianista Déborah Sílberer y su querida hija Aída, quien es especialista en diseño del sonido, juntas han conseguido logros importantes en México y el extranjero.
Desde muy pequeña Déborah tuvo gusto por el piano y a los seis años empezó a forjarse, estudió en Alemania y Bruselas su hija Aída estudio violín y piano en la G Martell, después incursionó en la música electrónica y esto la ayudó a cristalizar su camino de diseño del sonido.
Presentaron con gran éxito en el Teatro Ocampo la función La caída de la casa de Usher, una película muda musicalizada por Déborah, por la soprano Denise de Ramery,
en el sintetizador y efectos sonoros Aída, este filme vino un poco por el nacimiento del Bicentenario de Edgar Allan Poe y fue un proyecto bastante exitoso en Europa que ahora estamos promoviendo en México, declararon las artistas.
En un principio empezaron el proyecto Déborah y la soprano Denise, pero por accidente su hija como es especialista en diseño de sonido comenzó a hacer bromas y a trabajar, así se dieron cuenta que ganaban más profundidad simplemente con efectos que son bastantes literales, estas mujeres creativas consideran que es como jugar con lo abstracto y lo lírico, ya que son efectos sonoros que pueden reflejar el viento y que pueden parecer hasta más sintéticos.
Déborah y Aída están convencidas de que es una película innovadora para su tiempo, ellas piensan que la gente siempre confunde las películas antiguas, Este filme no se compara con Matrix por ejemplo, pero es una obra de alta calidad, no está apegada a nuestros tiempos, esto no importa, su calidad es estupenda, hay escena muy surrealista, el manejo de la cámara lenta, una verdadera poesía, es una cosa verdaderamente bellísima y que nos inspira a musicalizarla.
Lo que es mágico para ellas es la conexión que se da entre la imagen, la música y el público, aún que en realidad la función nunca es tan perfecta. Pero una vez que se da este triángulo es único, Déborah en el cine mudo ha participado en muchos festivales internacionales y desde hace 15 años ha trabajado en diversos filmes de todo tipo.
La caída de la casa de Usher ya fue presentada en la Cinética Nacional y en el Festival Internacional de Morelia, donde les improvisaron una segunda función, la pianista y su hija siempre que van a musicalizar se sientan frente a la pantalla y esperan a que las imágenes les dicten la situación, pero para eso explicaron que se necesita mucha experiencia académica, su proyecto en un futuro será dar vida a otras películas, obras maestras que valen la pena volverlas a ver.

LA CINTA “CAPULLOS ROTOS” FUE MUSICALIZADA EN VIVO POR DÉBORAH Y AÍDA SÍLBERER

CONACULTA, comunicado No. 583, 19 de abril de 2010

La película es considerada la obra clásica de D.W Griffith, quien la dirigió en 1919; abrió el Ciclo de Cine Silente de la Cineteca Nacional durante abril
Con sonidos concretos, variaciones de piano que se mezclaron con efectos electrónicos y una revisión de diversos ritmos que van de lo clásico, al jazz, la pianista Déborah Sílberer y su hija Aída Sílberer, musicalizaron el fin de semana en la Cineteca Nacional, la proyección de la cinta Capullos rotos, realizada en 1919 por el legendario director D.W. Griffith.
Con un piano y un sintetizador con el que mezclaba diversos sonidos, la pianista, reconocida por su trabajo en la musicalización de joyas del cine silente, fue celebrada en varias ocasiones por el público reunido en la Sala 4, Arcady Boytler, de la Cineteca.
La cinta, considerada una de las más revolucionarias en cuanto a temática y lenguaje cinematográfico, narra la historia de una joven de los barrios pobres londinenses, quien es maltratada por su padre un boxeador decadente, hasta que se enamora de un comerciante oriental, quien trata de protegerla, no obstante vivir en tiempos de un marcado racismo y discriminación.
De acuerdo con el fundador de la International Film and Arts Association, Werner Geable, no podía existir una pareja más dispareja que la que presenta Griffith en Capullos Rotos, además de una peor época para narrar una historia de amor.
“Muchos dicen que esta cinta lleva la tragedia marcada como un estigma desde el comienzo de la trama. No hay que ser un genio para adivinar el desenlace, sin embargo el gran mérito del director es ofrecernos al mismo tiempo un visión técnica y al mismo tiempo dramática que marcó para siempre al cine de su tiempo”, afirmó el crítico alemán en una entrevista concedida el año pasado a una revista francesa.
Durante los diversos capítulos, las variaciones musicales del dúo de musicalizadoras se ciñeron a la trama, a veces con escalas dramáticas, a veces con fragmentos de gran alegoría.
Algunos efectos de sonido por parte de Aída Sílberer, subrayaban algunas acciones de los personajes de Lucy y Chen Huan, interpretados por Lillian Gish y Richard Barthelmess.
Para el crítico Werner Geable, otro de los grandes atractivos de la cinta es la novedosa fotografía lograda por el camarógrafo Billy Bitzer, quien logra marcar cada atmósfera de la trama con un manejo de la cámara sumamente intimista.
“Sin duda una obra inmortal que debe ser conocida por el público de las nuevas generaciones. Broken Blossoms or The Yellow Man and the Girl, se convirtió además en una alegoría de la trágica vida que llevó Griffith, quien no obstante su genio fue olvidado por Hollywood y fue encontrado años después muerto en un desolado cuarto de hotel de tercera”.
El público celebró con un prolongado aplauso la ejecución final de Sílberer en el piano, para ilustrar el dramatismo de la secuencia final convertida en uno de los grandes momentos de la cinematografía del siglo XX.

BEN HUR, SIN PALABRAS
La película fue proyectada en el teatro victoria el miércoles.

El Siglo de Durango del 24 de abril de 2009.

El jueves dio inicio el Festival de Cine Mexicano Durango 2009 y previo a su arranque oficial el miércoles 22 de abril en el Teatro Victoria se realizó una Gala Cinematográfica con la proyección de la conocida cinta silente Ben Hur y el acompañamiento de la pianista Déborah Sílberer.
Una gran cantidad de personas, amantes del cine mexicano, no escatimó esfuerzos para atestiguar el talento cinematográfico de los creadores de este filme.
INTERPRETACIONES
Para revivir más fielmente esta historia dirigida por Fred Niblo y protagonizada por el durangueño Ramón Novarro, el público tuvo la oportunidad de disfrutar las notas interpretadas por la pianista nacida en Bucarest, Rumania, quien recibió sus primeras nociones de música y piano a la edad de cuatro años por parte de su abuelo Eugen Sílberer.
La participación de Déborah Sílberer fue elemental en esta Gala Cinematográfica, pues su atinado acompañamiento intensificó y destacó los momentos más álgidos de la fastuosa producción que al momento de su realización superó enormes retos en cuanto a recursos técnicos.

HISTORIA
Ben-Hur está considerada como la más conocida película de la etapa muda de la Metro-Goldwyn-Mayer.
Fue el proyecto más complejo de la recién creada empresa y con ella, Louis B. Mayer e Irving Thalberg pretendieron demostrar cómo una producción enorme podía transformar a la MGM en la productora más importante de Hollywood.
Al finalizar la proyección de esta cinta los asistentes reconocieron con las palmas el trabajo de la pianista Déborah Sílberer, quien desde 1996 decidió consagrarse de lleno a la musicalización, composición y acompañamiento de cine silente.

PROYECTARON BEN HUR EN EL TEATRO VICTORIA

Magazinelife.com del 23 de abril de 2009

Previo al arranque oficial del Festival de Cine Mexicano Durango 2009, que ofrece el Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED), el pasado miércoles 22 de abril en el Teatro Victoria se realizó una “Gala Cinematográfica” con la proyección de la conocida cinta del cine mudo “Ben Hur” y el acompañamiento de la pianista Déborah Sílberer.
Cabe destacar que en el evento se contó con muy buena respuesta por parte del público, quien además de observar la película dirigida por Fred Niblo y protagonizada por el durangueño Ramón Novarro, disfrutó de las notas interpretadas por la pianista alemana nacida en Bucarest, Rumania., quien recibió sus primeras nociones de música y piano a la edad de cuatro años por parte de su abuelo Eugen Sílberer.
Sin duda alguna la interpretación de Déborah Sílberer, fue sumamente importante en esta “Gala Cinematográfica” ya que su atinado acompañamiento intensificó y destacó los momentos más álgidos de la fastuosa producción que al momento de su realización superó enormes retos en cuanto a recursos técnicos y materiales.
Al finalizar la proyección de esta cinta que es considerada la más famosa película muda de la MGM; los asistentes reconocieron con las palmas el trabajo de la pianista Déborah Sílberer, quien desde 1996 decidió consagrarse de lleno a la musicalización, composición y acompañamiento de cine silente.

“EL ARTE DE LA MUSICA EN VIVO EN EL CINE”
Hermaimene Cultural del 2 de marzo de 2009

Por Francisco Meza

En la sala 4 de Cineteca Nacional, dentro del ciclo Retrospectiva de Carl Dreyer y en coordinación con el 5 festival de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México, se presenta la oportunidad de presenciar, la proyección de cine silente en coordinación simultánea con la interpretación musical en vivo, ejecutada por la pianista de origen Rumano Déborah Sílberer.
El acto evoca el tiempo inicial de la cinematografía; esta reconstrucción y rescate “arqueológico” provoco en la asistencia una experiencia con alto grado de emotividad; la interpretación de Déborah fue el factor determinante en la apreciación, lectura y conclusiones de las historias narradas a cuadro.
Algunos expertos en el tema y con toda razón, opinan que “el cine silente sin música es el 50% de la unidad cinematográfica”, lo cual se constato en la sala de proyección; con la ejecución de melodías sencillas y propias la pianista dio sin lugar a dudas “vida” a las historias del director Sueco Dreyer; con la técnica del seguimiento de la historia y su traslado a la codificación musical, las notas emitidas a partir del instrumento desde el inicio de la proyección hasta el final de la historia crearon una propuesta novedosa que aporta el reconocimiento de la importancia de los opuestos artísticos música y cine.
La sensibilidad, la improvisación y el talento musical son de manera categórica las líneas esenciales del valioso trabajo realizado por la pianista; el traslado ejecutado al código musical, en ocasiones sin conocer de manera previa la cinta tiene un alto grado de dificultad que resuelve con alto nivel de estética y sincronía con la imagen; es difícil establecer la comparación con los trabajos ejecutados en los momentos iniciales de la actividad, donde la asistencia en la mayoría de proyecciones y a nivel nacional, la asistencia fue de procedencia popular y el instrumento la pianola; por lo cual se entiende que a falta de una cultura musical especializada en la interpretación fuera asincrónica y de escasa relación con el tema.
Déborah es reconocida por su labor musical, en esta novedosa área y sus aportaciones
son de valor incalculable para universalidad del cine en este inicio de la primera década del S. XXI a nivel nacional; la filmoteca de la UNAM y otras instituciones similares dan fe de la calidad de la pianista.
Radica en el país desde aproximadamente 7 años; recorrió varios países Europeos entre ellos Francia y Alemania de manera previa a su llegada al país; su presencia esta avalada por una sólida formación musical; posee a nivel personal cualidades afines con la actividad que la distinguen de otros profesionales de la actividad, entre ellas una alto grado de sensibilidad y capacidad de asociación en relación de los códigos: musical en imagen y narrativa escrita.
El acto se recomienda con amplitud, la alta calidad y textura estética que lo caracteriza, así como la importancia actual de la reconstrucción e innovación del mismo, le otorga un valor incalculable

Déborah Sílberer: dar más vida, con música. Por Angélica Abelleyra.
Diario La Jornada del 31 de agosto de 2008

Lo que más le gusta es perderse en la vorágine de la música, hacer vivir las imágenes y darle aún más risa, placer y sorpresa al público. Por eso, Déborah Sílberer (Rumania, 1967) adora componer, musicalizar y acompañar desde su piano las escenas de cine mudo y advertir la alegría de quienes disfrutan a Chaplin, al Gordo y el Flaco o a Buster Keaton. Porque cree en el poder de la improvisación y la libertad que conllevan esta vocación, y porque no quiere dejar en la inanición a un género que es el sustento del llamado séptimo arte.
Una estrecha relación con su abuelo paterno la condujo con certeza por este camino. Violinista húngaro, Eugen incursionó con su nieta en el campo del juego, cuando ambos imitaban los sonidos de animales y aprendieron que la música es un elemento vivo que produce imágenes y les otorga profundidad. Entonces la pequeña Déborah entró a estudiar piano y dio sus primeros conciertos a los ocho años. Estudió en la Clara Schumann Musikschule de Düsseldorf, Alemania, y luego obtuvo su título de concertista.
Acepta que gracias a su madre “generala”, en la infancia aprendió de la disciplina pianística. Pero a la distancia observa que se sobresaturó de aquella rigidez, aspirando siempre a interpretar “la pieza perfecta”. Por eso, su posterior nexo profesional con el cine mudo le ayudó a escapar de cierta tónica de “tortura” que vivió en la niñez y en la adolescencia.
Porque, para ella, la gran diferencia entre ser concertista pura y acompañante de cine mudo, es que en este caso puedes conectarte con tu subconsciente para no controlarlo todo y jugar con la improvisación. “Me encantó dejar de pensar tanto y aprender a perderme en la búsqueda de componer, inventar y hacer vivir las imágenes”, dice con alegría, aceptando su talento natural al enfrentarse a una película que de antemano no conoce, pero que va sintiendo conforme las escenas transcurren en pantalla.
Lo que sí le funciona es conocer el tono de la cinta: si es drama, comedia, terror, acción o ciencia ficción, ya que con eso ella puede conducirse de acuerdo con la narración y el sabor que le imprime cada cineasta a su pieza, sea La quimera de oro, de Chaplin o Metrópolis, de Fritz Lang, o El acorazado Potempkin, de Eisenstein o El automóvil gris, de Enrique Rosas. Todo es cuestión de ritmo, explica. “Como el pintor puede seleccionar el color, el músico escoge su paleta con trucos musicales y efectos.”
Claro que muchas cintas ya las conoce y es más sencillo el acompañamiento, aunque siempre resulta sorprendente. Una de sus preferidas es Liberty, con el Gordo y el Flaco. Recuerda que en una presentación era tanta la carcajada del público que ella se contagio y sólo pudo tocar con una mano. “Pese a todo, no se cayó el ritmo y me encantó hacer vivir de otra manera aquellas imágenes que para otros son puros fantasmas.”
Con premios en Rumania, Alemania y Bélgica, fue pianista titular en la Cinemateca Real de Bruselas desde 1996 y se mantuvo allí por cinco años. A partir de 2001, en México tiene ese cargo titular en la Filmoteca de la unam y en la Cineteca Nacional, donde es frecuente escucharla musicalizando cintas donde Harold Lloyd o Chaplin desternillan de la risa a quien se da el permiso.
El Prof. Eduardo Garzón-Sobrado después de una proyección en la Capilla Alfonsina. Hoy Sílberer es directora artística del Cinematógrafo Folia-Lumière/ Centro Mexicano de Cine Mudo, un colectivo independiente que desde 1998 se encarga de preservar y difundir el patrimonio mundial del cine mudo mediante festivales culturales. De muchas maneras, este organismo fundado por Eduardo Garzón-Sobrado es la única vía que anima al espectador a revivir esas imágenes del pasado que muchos denotan como “cine aburrido”, y le ayuda a echar volar la imaginación ante una manifestación creativa que es origen de este arte y que tanto desdeñamos ante el frenesí de la imagen hollywoodense.
Así, Déborah Sílberer retoma una práctica añeja. Pues, según informes de Folia-Lumière, rara vez las proyecciones anteriores a 1927 eran literalmente mudas: músicos y a veces hasta actores y comediantes acompañaban de manera simultánea lo visto en pantalla, pero después desaparecieron pues se consideraron actos obsoletos y contrarios a la “pureza” del cine.
Sílberer acepta que siempre habrá alguien crítico de esta práctica, pero ella mejor se queda con la energía que se genera en una sala con gente que ríe y aplaude, o llora y aplaude. “Lo que importa es que uno tenga los canales abiertos para dejar salir eso que fluye entre la película, la música y el público. Cuando esto funciona, lo demás viene solo.”

Déborah Sílberer y su Folía por el cine, por Enrique R. Mirabal,
Dónde ir, la guía de entretenimiento en la ciudad de México, 25 de marzo de 2008.

A finales del siglo xix, nace el cine. El nuevo entretenimiento demandó la participación de música en vivo. Así surgió el oficio de pianista acompañante, que con capacidad de improvisación musical ante los estímulos visuales debía transmitir emociones como soporte dramático de lo que acontecía en la muda pantalla. Con la llegada del cine sonoro, los pianistas acompañantes parecían destinados a desaparecer; pero la perseverancia de algunos músicos ha hecho posible el rescate de una tradición y su puesta al día, no sólo para nostálgicos empedernidos sino también para los que nacieron con un iPod prendido del pulgar.
Déborah Sílberer, artista depositaria de este legado (su abuelo Eugen Sílberer tocó en los cinematógrafos bucarestinos de entre guerras), se ha empeñado en revivir un género que, si bien en Europa permanece activo en cinematecas como la de Bruselas, en México languidecía al borde de la extinción. Cofundadora del Cinematógrafo Folía-Lumière –institución privada mexicana dedicada al rescate y difusión del cine mudo– la pianista y compositora ha sentado sus reales en festivales de cine (como el de Morelia, por citar uno) y en ciclos cinematográficos organizados por la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM. Funciones especiales a manera de cine-concierto, dedicadas a clásicos de René Clair y Lamorisse en el Teatro de la Ciudad o la pasada entrega de los Arieles en el Palacio de Bellas Artes, son algunas de las incursiones más recientes de Déborah que no han pasado inadvertidas ni para cinéfilos ni para melómanos. Para Déborah Sílberer, el acompañamiento al piano no es un ejercicio rutinario, ensayado o previsible, el savoir-faire de la artista marca una impronta en sus interpretaciones que las hace siempre diferentes e irrepetibles, compenetrada en cuerpo y alma a la película que musicaliza. Ella improvisa, crea, combina partituras de varia procedencia, juega con las notas (como hiciera Liszt al piano en sus paráfrasis de fragmentos operáticos) y nos asombra por el exacto embone de las peripecias de la trama y la urdimbre de la música que compone al instante, al calor de la inspiración que le suscita el argumento o las actuaciones o la luz y los encuadres de una película con tintes expresionistas o simbolistas. Ésa es la gran diferencia entre lo artístico y lo artesanal. Es justo remarcar el arsenal técnico y la digitación virtuosa de la pianista, que convierte la proyección de un hito de la cinematografía en un concierto de altos vuelos (nada que ver con la tan llevada y traída multimedia o con DJ haciéndola de Bernard Herrmann). En fecha próxima, Déborah Sílberer estará en el Teatro de la Ciudad con un proyecto dramático que integra marionetas, actores y en el que la música en vivo será parte esencial del espectáculo.

Celebran 110 años de la llegada del cine a México

La Filmoteca de la UNAM celebró los 110 años de la llegada del cine a México con la proyección del programa que presentaron los hermanos
Lumière el 6 de agosto de 1896, en El Alcázar de El Castillo de Chapultepec, ante la presencia de Porfirio Díaz.

El programa del festejo, el martes 8 de agosto, en la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario, incluyó también la proyección de los cortos que rodó Gabriel Veyre en México, en 1896, con la compañía de los cineastas franceses. Del mismo modo, se exhibieron varios cortos de principios del siglo pasado que pertenecen al acervo de la Filmoteca de la UNAM, restaurados por los Archivos Franceses del Film (…)

Je vais chercher du pain, 1906.
El programa de la noche, de más de una hora de proyección de cortos silentes, fue musicalizado por la pianista Déborah Sílberer, quien siguió con audacia y creatividad cada escena para imprimirle vida sonora a cada mueca o guiño de los primeros actores del séptimo arte.
HUMBERTO GRANADOS

Canes mudos
De La salida de la fábrica a Rin Tin Tin

5 festival internacional de cine de Morelia

El programa que presenta la Filmoteca de la UNAM en el V Festival Internacional de Cine en Morelia, pretende precisamente hacer un homenaje a la imagen canina y a la vez un recorrido por importantes etapas del lenguaje cinematográfico. Se revisará desde los orígenes con La salida de la fábrica (1895) de los hermanos Lumiere, pasando por ejemplos de los primitivos, tanto de la Escuela de Brighton con Stop Thief ! (1901) de James Williamson y Rescued by Rover (1905) de Cecil M: Hepworth, así como del pionero norteamericano Edwin S. Porter con The Whole Dam Family and the Dam Dog (1905).

En Les chiens et ses services (1908) producido por Pathé Frères, encontramos un divertido documental reconociendo los servicios que recibimosde los perros. La presencia cotidiana, por no decir obligada, del perro callejero mexicano en cualquier aglomeración en nuestra ciudad la podremos constatar en Desfile del centenario (1910) de los Hermanos Alva.

Finalizaremos el homenaje con fragmentos de varias estrellas de cuatro patas: Violeta, la mascota de los Little Rascalls en Derby Day (1923) producida por el célebre Hal Roach y dirigida por Robert F. McGowan. Rin tin tin en The Night Cry (1925) de Herman C. Raymaker; así como Fearless en Fangs of Vengance (1926). Concluiremos presentando completa His Master’s Voice (1925) de Renaud Hoffman interpretada por Thunder, un perro pastor alemán, como Rin Tin Tin.

Este homenaje será acompañado por la pianista alemana Déborah Sílberer. No sólo una de las mejores especialistas en hacer que el cine silente deje de serlo, sino que es considerada una de las mejores amigas de los perros. Estamos seguros que en ésta, más que en ocasiones anteriores, hará aullar a la audiencia.

Agregador de Noticias: UNAM, Educación, Ciencia y Aspectos interesantes
SINTESIS INFORMATIVA - SECCIÓN UNAM - Miércoles 09 de mayo de 2007

Revitalizan con piano cine silente
por Dora Luz Haw

Musicalizan ‘El circo’. Dirige la pianista Déborah Sílberer proyecto para rescatar magia de filmes clásicos

No sólo heredó de su abuelo el nombre, sino su destino.
Eugen Sílberer (1903) era un violinista húngaro que pagó sus estudios musicales acompañando películas silentes en Bucarest en los años 20. Y, ahora, Déborah Sílberer, su nieta, vive de musicalizar, componer y acompañar producciones de cine mudo.
La alemana nacida en Bucarest (1967) vive desde hace seis años en México donde dirige el Cinematógrafo Folía Lumiére, Centro Mexicano de Cine Silente y se desempeña como pianista titular en la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional.
Contratada por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, musicaliza la proyección de películas mudas en el Teatro de la Ciudad y en el Teatro Sergio Magaña, donde el próximo domingo 13 de mayo acompañará El circo, de Charles Chaplin.
Influenciada por su abuelo, la intérprete comenzó a estudiar piano desde los 3 años de edad y a los 7 inició su formación profesional.
Estudió en la Clara Schumann Musikschule de Düsseldorf, Alemania, donde a los 11 años ganó el Primer Premio del Concurso Nacional Jugen Musiziert como solista de piano. De 1983 a 1987 se formó en la Musikhoschule Robert Schumann y de 1988 a 1991 tomó un curso de perfeccionamiento en el Conservatorio Real de Bruselas con el maestro Daniel Blumenthal.
Su preparación académica le permitió adquirir una disciplina exigente, dice, aunque reconoce que fue su sentido del oído el que la llevó por los caminos de la música.
"Llegó un momento en que tenía que financiar algunas cosas y me enteré que buscaban una pianista para acompañar una película. Nunca antes había musicalizado una producción; sin embargo, me hicieron varios exámenes y me sentí como en mi casa. No me costó trabajo alguno", explica.
Asegura que le sorprendió la facilidad con la que podía acompañar las cintas, porque piensa que no todos los músicos pueden hacerlo. Está convencida de que una buena música puede salvar una mala película, y hasta la mejor cinta puede arruinarse con un mal acompañamiento musical.
"Tienes que desarrollar una dinámica distinta, saber armonizar tu música con la melodía visual. Creo que nací con cierta sensibilidad o sentimiento para esto. No creo en la reencarnación ni mucho menos, pero me siento un poco como mi abuelo, como fluyendo dentro de mi elemento", indica.
Contraria a la aspiración de originalidad de los compositores, para Sílberer un buen autor o musicalizador de películas silentes debe utilizar muchos clichés.
Aquí, asegura, el solista no busca brillar en escena sino reproducir un ambiente en el que el público sienta la unión entre el filme y la música.
Se considera cinéfila, particularidad que le ayuda en su labor, pero insiste en que los mejores resultados los obtiene cuando le apasiona la historia que musicalizará.
Adora las películas cómicas porque le fascina divertirse mientras trabaja, pero también le gustan aquellas que no pierden frescura con el tiempo, como Avaricia, de Erich von Stroheim, o Sunrise de Murnau.
"Una ocasión inolvidable la viví en la Filmoteca Real de Bruselas, donde fui pianista titular durante cinco años, y musicalicé Liberty de El Gordo y el Flaco. En esa ocasión se desató una risa colectiva tan intensa que la gente no podía parar.
"De hecho, yo tocaba el piano sólo con una mano, porque con la otra me sostenía de la silla para no caerme de la risa", cuenta.
Asegura que una de las cosas que más disfruta es improvisar. "Es parte de la experiencia. Me gusta mucho, porque la música no resulta tan emotiva si está creada sólo desde el intelecto. También es necesario darle tiempo a la sensibilidad", agrega.

Preservan el perfume de lo añejo

El Cinematógrafo Folía Lumiére, Centro Mexicano de Cine Silente, fue fundado en 1988 como una institución que trabaja de manera independiente en el fomento, investigación y preservación del patrimonio del cine silente.
Fundado por Eduardo Garzón-Sobrado, esta iniciativa pretende impulsar en México - para lograr los niveles de países de Europa - la regularidad, recurrencia y conocimiento del legado de sus creadores e intérpretes.
Las presentaciones del Cinematógrafo, que se realizan en colaboración con diversas instituciones mexicanas, pretenden ofrecer al público la atmósfera y perfume añejo de esos tiempos olvidados del cine mudo.

Así lo dijo

"Todos tenemos cierta cultura musical y con base en sonidos identificados, es posible crear ambientes. Se requiere experiencia, saber de cine y tener intuición para no sofocar la película".
Déborah Sílberer
Musicalizadora de cine mudo.


La Jornada Michoacán, Hoy sábado 15 de octubre de 2005

Función de media noche, un ritual con reminiscencias dionisiacas
CARLOS F. MARQUEZ

(...) Ni hablar de la musicalización, Déborah Sílberer se mostró simplemente magistral en la improvisación, captando el biorritmo de los sui generis personajes y atrapando la intención de cada una de las acciones, en fin, aunque suene paradójico, la función de media noche fue una experiencia poética, unas veces al estilo de Guillaime Apollinaire y otras al estilo de George Bataille.

Aplauden a Chaplin en el Nazas


La musicalización fue en vivo y estuvo a cargo de la pianista alemana Déborah Sílberer.


24 de abril de 2005
EL SIGLO DE TORREÓN

TORREÓN, COAH.- El pasado viernes se llevó a cabo la tan esperada presentación de La Quimera de Oro, de Charlie Chaplin.

La gente comenzó a llenar la sala del Teatro Nazas desde antes de las 8:00 de la noche, los laguneros no pudieron dejar pasar la oportunidad de ver una película de Chaplin; además el elemento extra, que hizo de esta muestra una presentación única y que pocas veces se puede lograr en provincia, fue la participación de la pianista alemana Déborah Sílberer, quien musicalizó en vivo La Quimera de Oro y además actualmente es la pianista titular de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La sala del Nazas se llenó y aún cuando ya había empezado la película siguió entrando más gente, la asistencia fue tal, que varias personas se ubicaron en los pasillos y en las escaleras para poder ver esta película y el trabajo tan interesente que la pianista llevó a cabo.

Déborah interpretó de una manera increíble todas las situaciones que le sucedían a Chaplin y dotó la película de una sensibilidad especial, de la cual contagió a todo el público.

Al escuchar las carcajadas de todos los asistentes, se confirmaba la vigencia de Chaplin aún con el paso del tiempo, no cabe duda de que estas piezas han trascendido y que seguirán vigentes por su calidad.

Al final, el público reconoció de manera efusiva el trabajo de Sílberer y además La Quimera de Oro hizo salir a las personas con una sonrisa en los labios.

"La capacidad de improvisación al piano de Déborah Sílberer no deja de asombrarme. Me sorprendió saber que cuando no conoce una película, prefiere no verla antes sino enfrentarse a ella directamente durante la proyección al público. Eso sólo puede hacerlo alguien que además de dominar la técnica musical, disfruta profundamente el cine".


Iván Trujillo Bolio

"Le agradezco mucho, por fin pude ver la película como yo quería."

Hortensia Valencia a Déborah Sílberer, al finalizar la función de El puño de Hierro en  la Muestra de Guadalajara en el 2002.

La señora Valencia es la protagonista de este filme y cuando asistió a la función tenía 100 años de edad.

"Al ver una película acompañada por Déborah Sílberer, uno se vuelve doblemente Voyerista".

L’Osservatore Romano.

El Universal

Vuelve el binomio música y cine silente

Folía Lumière revivirá las proyecciones fílmicas acompañadas de piano en vivo; habrá en el ciclo veladas y matinées.

Juan Solís
El Universal
Miércoles 30 de junio de 2004

Todo era a 18 cuadros por segundo, lo mismo Keaton bailando con apaches que Chaplin peleando con un oso. Y entre las imágenes y el público, las notas musicales que emigraban del piano se extendían en la penumbra.

Antes que la palabra hablada, el primer compañero de la imagen cinematográfica fue la música en vivo. Esa relación primigenia es la que la compañía Folía Lumière pretende revivir a través de la organización de temporadas permanentes de proyecciones de cine silente con acompañamiento de piano, además de veladas y matinés.

Aunque en la actualidad la musicalización de películas silentes la hacen desde un grupo de jazz, hasta un DJ, sin olvidar los experimentos alucinantes a lo Art Zoyd, los miembros de Folía Lumière apuestan por la tradición.

El proyecto de Folía Lumière incluye una presentación y un debate para cada una de las películas, así como, en el futuro, la creación de un centro de cine silente: un café al estilo de la década de los 30, en el que diario se proyectaría cine con acompañamiento musical.

Saben que el primer paso consiste en crear público, por eso este jueves el Museo del Carmen exhibirá la cinta clásica de Fritz Lang, Metrópolis. En septiembre iniciarán una temporada larga en el mismo recinto y, si las negociaciones tienen éxito, también en la Cineteca Nacional.

Folía Lumière está integrado por el historiador del arte Eduardo Garzón Sobrado, director general; la pianista Déborah Sílberer, directora artística; el filólogo Ulises Sánchez, asistente de dirección, y el lingüista Heriberto Sierra, encargado de la parte técnica. Desde hace tres años la compañía se ha dedicado a difundir el cine silente, trabajando en estrecha colaboración con la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional.

"El Museo del Cine en Bruselas, Bélgica, tiene una sala única en el mundo porque diario se proyecta cine silente. Nuestro proyecto es crear un centro de cinematografía silente en México asegura Garzón. Eso no sólo se reduce a musicalizar, sino a organizar ciclos, conferencias, debates y traer expertos del extranjero."

El centro sería un café teatro ubicado en Coyoacán, San Ángel o la colonia Roma. Sílberer lo visualiza como una especie de cápsula del tiempo en la que habrá proyecciones constantes y eventos relacionados con el cine silente.

En cuanto a la musicalización, las acciones estarán encaminadas hacia tres rumbos: la búsqueda de partituras desconocidas, el uso de partituras originales y la improvisación.

"Existieron músicos como Shostakovich o Saint-Saëns que escribieron música para cine. Nosotros tocamos sólo con piano porque es difícil encontrar a un patrocinador que quiera financiar un grupo. No obstante estamos planeando hacer una función con un quinteto y más adelante con una orquesta."

Uno de los objetivos de este año es buscar apoyos de la iniciativa privada, además de consolidar los que ya se tienen con espacios culturales. En la Cineteca Nacional, además de una temporada de cine, planean hacer en diciembre una función especial de Napoleón (1927), de Abel Gance, con la presencia de un conjunto musical. Uno de los objetivos es traer al descendiente del compositor que hizo la partitura, además de editar un DVD interactivo.

En cuanto al cine mexicano, y luego de haber hecho la musicalización de El puño de hierro, de Gabriel García Moreno (México, 1927), para un canal de televisión, Folía Lumière planea hacer una función de este clásico con doblaje de actores simultáneo, según el método Benshi.

Si bien los miembros de Folía Lumière están conscientes de que lo ideal es proyectar cine en 35 milímetros, aseguran que el soporte digital es más fácil de manejar, transportar y almacenar.

Las 200 películas silentes con que cuenta su colección están en ese formato. El acervo está integrado por filmes de diversos países y corrientes, desde los clásicos del expresionismo alemán, hasta el cine nórdico, pasando por la vanguardia rusa, el cine estadounidense y el mexicano.

A partir del 30 de julio realizarán un segundo ciclo, los viernes, en el museo del Carmen, integrado por una cinta de Buster Keaton, La última risa y Tabú, de Murnau, así como El chico, de Chaplin.

Miércoles 30 de junio de 2004

MILENIO DIARIO

28 de junio de 2004

En colaboración con instituciones como la Filmoteca de la UNAM y la Cineteca Nacional, la empresa Studios Folía Lumière busca resucitar la tradición mexicana.

del cine silente

VERÓNICA DIAZ

CIUDAD DE MÉXICO.

La intuición musical de Déborah Sílberer cobra color a través del piano que se rinde bajo sus manos, y el Nosferatu que se proyecta en la pantalla adquiere su dimensión dramática indiscutiblemente real.

En más de 90 minutos Sílberer encarna fielmente lo que Alejo Carpentier escribió en 1995, en su artículo Músicas cinematográficas publicado nuevamente en Letra y Solfa, en 1997.

‘El pianista de cine era el máximo espectador de la película. Situado al pie de la pantalla, en un ángulo particularmente desfavorable para enterarse de lo que ocurría; lograba adivinar, haciendo prodigios de intuición, que aquellas sombras evanescentes anunciaban un bosque, o que la heroína, puesto que tenía una cuerda atada al cuello, estaba destinada a morir en manos de feroces bandidos.

“En el acto, sus dedos ingeniosos buscaban el trozo adecuado (...) Según la cultura del ejecutante, la escena de amor recibía el acompañamiento del Sueño de amor de Liszt o de un vals romántico; la escena de suspenso o de terror, era apoyada con trémolos sombríos o vertiginosas cromáticas, sin hablarse de los usos oportunos de marchas fúnebres, de esponsales, de soldaditos de plomo, etc.”

Se rememora aquí un tiempo en el que ir al cine era todo un acontecimiento que fue devaluándose al mismo ritmo que desapareció el pianista de cine frente a pequeños conjuntos instrumentales que aparentemente eran más atractivos para el espectador, pero no más efectivos para crear atmósferas.

Fue un tiempo en que, dice Garzón-Sobrado, “se constituye un lenguaje novedoso y revolucionario en sí y por sí mismo”:

El cinematográfico, que irá mutando y desarrollándose a lo largo del siglo XX, explorando lugares, sujetos, temáticas, a la vez que irá descubriendo y generando formas y estilos inéditos, discursos y propuestas originales, creando poco a poco, a lo largo de un largo proceso, la gramática de la narrativa visual moderna.

EL RESCATE

Porque todo ello representa un placer poco explorado en México, Déborah Sílberer y Eduardo Garzón-Sobrado, los dos integrantes de Studios Folía Lumière viven el cine silente en México y la tradición de su musicalización en vivo. Desde hace tres años esta empresa ha trabajado con la Cineteca y la Filmoteca de la UNAM para programar algunas proyecciones, recientemente lo han hecho con El Museo de El Carmen, el próximo 12 de julio, a las 19:30 horas, se proyectará la película Metrópolis, para finalizar un ciclo de este tipo.

Sin embargo, para lograr su objetivo Studios Folía Lumière tiene proyectos a corto plazo. En principio recuperarán música doblemente inédita de Shostakovitch y otros grandes autores que se interesaron en el cine y compusieron para él, pero que nunca vieron su obra estrenada ni aún interpretada en ciertos casos.

Además, explica Garzón-Sobrado “se musicalizarán películas del cine mexicano como “El Puño de Hierro” y llevarán a cabo un doblaje simultáneo y en directo con actores según el método japonés Benshi, que consiste en narración en vivo a cargo de una persona”.

Para el fin de año el filme Napoleón; ‘de Abel Gance, con un conjunto musical y percusiones, será proyectado dentro del marco del bicentenario -el 2 de diciembre del 2004- de la Coronación del Emperador en París.

“También -señala Garzón-Sobrado- trabajaremos en conjunto con la Cineteca Nacional con el objetivo de instaurar matinées de cine silente, crearemos veladas y temporadas regulares de proyecciones y fundaremos un café-teatro con el ambiente de los años 1920 y 1930, cuya especificidad será la proyección regular de filmes silentes”.

Finalmente explica que se organizarán proyecciones de estudios temáticos, en las cuales se analizará, por un lado, la obra de un autor del cine silente, para luego presentar el trabajo de aquellos en quienes su trabajo influyó.

EL CAMINO

Los Studios Folía Lumière revivirá las imágenes y sonidos del pasado, al mismo tiempo que se compromete con la preservación y la4ifusión del patrimonio mundial del cine silente.

Para ello cuenta ahora con un acervo de 150 películas, sobre todo extranjeras. El “costo que significa traer cada una de ellas varía, depende si la presentamos digital o en soporte clásico. Una película que no existe en México requiere 12 mil dólares, para los permisos por derechos de autor. Lo que sigue es el costo por electricidad, el pianista, el técnico y las búsquedas históricas, lo que significa entre 3 o 4 mil pesos, en el mejor de los casos” explica Garzón-Sobrado.

Studios Folía Lumière es una institución independiente que trabaja individualmente y de manera privada o comunitaria o bien en colaboración con otras instancias profesionales.

Esta colaboración se puede presentar de diferentes formas, ya que los Studios Folía Lumière organiza y participa en todo tipo de eventos -y manifestaciones culturales como festivales, ciclos de cine, proyecciones diversas etc. tanto en organismos públicos como privados, además de participar-en universidades, escuelas y todo tipo de instituciones educativas que se dediquen a la enseñanza, y que requieran de su asistencia y experiencia profesionales.

Milenio diario, 28 de junio de 2004

VANGUARDIA

Busca revivir al cine silente el ciclo 'Marfil y Ébano'

MEXICO, JUNIO 25, 2004 (Notimex)

En aras de revivir el estilo y contenido que caracterizó los inicios del llamado séptimo arte, el Museo de El Carmen de esta capital informó que dará seguimiento hasta el 1 de julio próximo, al ciclo "Cine silente marfil y ébano", que exhibirá las cintas "La fiebre del oro" y "Metrópolis".

En entrevista con Notimex, la pianista Déborah Sílberer, fundadora del grupo Folía Lumière, afirmó que el cine mudo ofrece al público un ambiente rico en matices, emociones e imaginación, algo que las producciones contemporáneas han sustituido con efectos especiales.

Por tal razón, mencionó que ella al igual que el ilustrador e historiador Eduardo Garzón Sobrado, el filólogo Ulises Sánchez Segura, musicólogos, lingüistas, intérpretes y artistas plásticos, se han dado a la tarea de revivir su contexto cultural mediante una exhausta investigación.

Destacó que en películas como "Sherlock Jr." y "Nosferatu", se aplicaron a modo de ambientación, obras musicales poco conocidas en México, en especial de autores clásicos como Dimitri Shostakovich, así como de compositores contemporáneos cuyas partituras aún no llegan a América.

Sílberer consideró que dicho ciclo, que también han presentado en foros como la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es una forma de recuperar un ambiente perdido en el tiempo con fuertes vínculos con el presente.

"Con presentaciones en vivo se da cuenta al público la íntima relación que existe entre la música y las imágenes, mediante los géneros de comedia, terror, drama, acción y ciencia-ficción", dijo.

La pianista, que por su trabajo ha recibido numerosos premios en Rumania, Alemania y Bélgica, y tiene gran experiencia musicalizando en vivo la proyección de varias películas a partir de 1996, indicó que para llevar a la realidad este proyecto, reciben apoyo del Instituto Mexicano de Divulgación Cultural.

En el organismo, dijo, participan especialistas en distintas áreas de las artes, que en conjunto, planean publicar las presentaciones de los materiales antes mencionados.

"La gente piensa que el cine mudo pertenece a una época caduca, pero gracias al desarrollo de la tecnología, en la actualidad podemos disfrutar obras clásicas en formato digital, mismas que en breve, estarán a la venta", informó.

Admitió que su trabajo no podría competir con actuales producciones estadounidenses como "Troya", "Harry Potter y el prisionero de Azkabán" o "El Hombre Araña 2". No obstante, indicó que Folía Lumière es la única oferta que anima al espectador para que eche a volar su imaginación.

El ciclo de películas mudas con narración y musicalización de Folía Lumière presenta también cortos de Harold Lloyd, a las 20 horas en el Auditorio Fray de San Miguel del Museo de El Carmen.

MEXICO, JUNIO 25, 2004 (Notimex)

CONACULTA  - NOTAS DE HOY

FOLÍA LUMIERE, PRETENDE REVIVIR LA MAGIA E IMAGINACIÓN DE LA ÉPOCA DEL CINE MUDO

En el Museo de El Carmen

21 de junio de 2003

Con el propósito de recuperar el estilo y contenido que privó en los inicios del llamado Séptimo Arte, el grupo Folía Lumière, integrado por musicólogos, lingüistas, intérpretes y artistas plásticos, inicia una serie de actividades encaminadas a cumplir con ese propósito en el Museo de El Carmen, a través del ciclo Cine Silente Marfil y ébano, en el cual se presentarán, acompañadas de música en vivo, las cintas Sherlock Jr., Nosferatu, La fiebre del oro y Metrópolis.

Fundada por la pianista Déborah Sílberer y el historiador del arte Eduardo Garzón-Sobrado, la compañía Folía Lumière se ha dado a la tarea de realizar una serie de presentaciones en diversos foros de la ciudad de México, entre ellos, la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM.

Sílberer consideró que el Ciclo es una forma de recuperar un ambiente perdido en el tiempo con fuertes vínculos con el presente, mediante la presencia de géneros como la comedia, la acción y la ciencia ficción; al tiempo que se revive, con presentaciones en vivo, la íntima relación que surgió desde sus inicios entre la música y las imágenes.

La pianista conjuga una reconocida trayectoria musical con numerosos premios en Rumania, Alemania y Bélgica, así como una gran experiencia musicalizando en vivo la proyección de películas a partir de 1996, cuando es nombrada pianista titular de la Filmoteca Real de Bruselas; además, de 1999 a 2001, fue ejecutante oficial en el Festival Internacional de Cine Silente Il Cinema Ritrovato, que se realiza cada año en la ciudad italiana de Bolonia.

Sílberer detalló que el proyecto del grupo Folía Lumière, incluye la investigación e interpretación de obras poco conocidas en México. En especial de autores clásicos, como Dimitri Shostakovich, de quien poseen una serie de piezas escritas para cine en los años 40 y que no se han estrenado en México, así como de compositores contemporáneos cuyas partituras aún no llegan a América.

Para desarrollar este proyecto reciben el apoyo del Instituto Mexicano de Divulgación Cultural (IMEDI), en el que participan especialistas en distintas áreas de las artes. A través del organismo pretenden realizar publicaciones periódicas y presentaciones de los materiales antes mencionados.

Por su parte, Eduardo Garzón-Sobrado comentó que otro de los propósitos del grupo Folía Lumière, es reflexionar acerca del valor del periodo del cine silente en la historia tanto del mundo, como en la de México, donde existen registros de importantes producciones locales que abarcan también todos los géneros conocidos del llamado Séptimo Arte.

"El público en general piensa que el cine mudo pertenece a una época caduca, pero gracias al desarrollo de la tecnología, en la actualidad podemos disfrutar obras clásicas en formato digital, algunas de las cuales se han incluido en el Ciclo. Con ello, podemos ofrecer al público un ambiente rico en matices, emociones e imaginación, algo que las producciones contemporáneas han sustituido con efectos especiales. Creemos que ése será el mayor atractivo de nuestra propuesta".

El compositor indicó que además del Ciclo en el Museo de El Carmen, se encuentra en tratos con la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM, para realizar presentaciones regulares en sus espacios y como parte de las actividades culturales que regularmente realizan.

"Queremos que nuestro proyecto sea constante para compartir esta experiencia con el público, pues estamos conscientes de que no se trata de competir con Troya, sino de acercar al público con una forma de ver el cine que se ha perdido, pero que, sin embargo, ofrece al espectador algo que ha acompañado al ser humano desde siempre: la posibilidad de imaginar".

Las películas incluidas en el ciclo Cine Silente Marfil y ébano se proyectarán todos los jueves a las 16:00 horas, hasta el primero de julio próximo, en el auditorio "Andrés de San Miguel" del Museo de El Carmen.

21 de junio de 2003.

TABASCO HOY

Proyectan dos clásicos del cine mudo en festín de ciencia ficción

Se trata de las cintas "Le voyage dans la lune", de George Méliès (1861-1938) y "Metropolis", de Fritz Lang (1890-1976), que fueron exhibidas en la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario.

Por Redacción Notimex

Ciudad de México 14:56 horas

Sábado 26 de Enero del 2002

Las cintas clásicas del cine mudo "Le voyage dans la lune", de George Méliès (1861-1938) y "Metropolis", de Fritz Lang (1890-1976), fueron exhibidas en función especial dentro del ciclo Ciencia-Ficción, en la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario.

Musicalizadas con el acompañamiento de la pianista alemana Déborah Sílberer y en una sala abarrotada, inició la velada "Viaje a la luna" (1902), que reúne los ingeniosos trucos y decorados especiales del lenguaje poético y mágico, característicos de su creador.

El cineasta francés fundó la Star Films, creó el método "stop-motion" y fue el primero en usar fundidos y disoluciones en "Le Petit Chaperon Rouge" (1901); "Les Cartes Vivantes" (1904) y "Le Voyage de la Famille Bourrichon" (1913), entre sus más de 100 cortometrajes.

"Metropolis" (1926) está considerada como el primer largometraje de ciencia ficción, que con base en la novela homónima de Thea Von Harbou, plantea una aguda crítica contra la sociedad de clases contemporánea.

La cinta permitió a Lang obtener fama suficiente para trabajar en Hollywood cuando se exilió a Estados Unidos. No obstante, el filme sufrió en contra de la voluntad de Lang, recortes al estrenarse en las salas estadounidenses, por lo que se han perdido varias escenas.

A principios de los 80, se restauró una nueva versión que incluye escenas encontradas años antes y fotografías, y a la que se le añadió color, efectos de sonido y una banda sonora con temas de Freddie Mercury y Bonnie Tyler, entre otros músicos.

La Filmoteca de la UNAM presentó la versión original en blanco y negro con los protagonistas: Brigitte Helm (María), Gustav Fröhlich (Freder); Rudolf Klein-Rogge (Rotwang); Alfred Abel (John Fredersen); Fritz Rasp (Slim) quienes habitaron "Metropolis", la ciudad Orden.

Ciudad de México, Sábado 26 de Enero del 2002.

© Derechos Reservados, Cinematógrafo Folía Lumière, Centro Mexicano de Cine Mudo.
Los textos de personas ajenas al equipo permanente se han publicado con la autorización de sus autores. Se prohíbe su reproducción total o parcial.
Neumann Hagelman - Web Services.