Bienvenido al Cinematógrafo Imperial Folía Lumière, Centro Mexicano de Cine Silente.
El CINEMATÓGRAFO FOLÍA LUMIÈRE, Centro Mexicano de Cine Mudo,
en asociación con CONACULTA-FONCA
y la Filmoteca de la UNAM
Presenta:
Fósforo... Regresa al Cine.
 
EL CINE
Por
Alfonso Reyes
-----Por aquellos años, Martín Luis Guzmán y yo – bajo el seudónimo de Fósforo, que usábamos indistintamente – nos divertíamos en escribir unas notas sobre el cinematógrafo que se publicaban en el semanario España, y que tuvieron cierto éxito de curiosidad entre los amigos. Nos había precedido Federico de Onís, en cuatro artículos firmados por El Espectador.
Creo que nuestra pequeña sección cinematográfica (« Frente a la Pantalla ») inauguró prácticamente la crítica del género en lengua española, y acaso fue uno de los primeros ensayos en el camino que hoy está abierto a todos -abierto aun cuando no sea, claro está, merced a nosotros: muchos pudieron también descubrirlo por cuenta propia.
Martín Luis Guzmán ha reunido sus notas al final de su libro: A orillas del Hudson. Cuando salió de Madrid, no volvió a ocuparse del cine. Yo continué por algún tiempo amarrado al banco.
A invitación de José Ortega y Gasset, ello de junio del siguiente año comencé, en El Imparcial, una serie de crónicas cinematográficas, siempre firmadas por Fósforo. Y, con igual seudónimo, publiqué todavía en la Revista General de la casa Calleja las notas finales de esta sección.
Entiendo que, por entonces, sólo Fósforo y cierto periodista de Minneapolis, cuyo nombre olvida mi ingratitud, consideraban al cine como asunto digno de las Musas. Fósforo solía cartearse con el crítico minneapolitano. Éste escribía unas disertaciones admirables sobre si era o no una necesidad estética el « desenlace » en los desarrollos dramáticos. Sus dudas partían de cierta ocasión en que nuestro crítico llegó al cine a medio drama, y – habiendo esperado a que la cinta pasara otra vez – tuvo que ver el desenlace antes de la iniciación del conflicto.
Entonces éramos dos. ¡Dichosos tiempos! Hoy sois ya muchos, oh Cocteau. Pero el cine – oh Furias – continúa lo mismo.
He querido buscar un epitafio a Fósforo. Parece que me decidiré por éste: « Aquí yace uno que desesperó de ver revelarse un arte nuevo ».

Fósforo... Regresa al Cine

~ PRESENTACIÓN GENERAL ~

« FÓSFORO... REGRESA AL CINE »
Las dos naturalezas de un homenaje

Por
Eduardo Garzón-Sobrado
Presidente-fundador, y Director general del
Cinematógrafo Folía Lumière
Eduardo Garzón-Sobrado
 
-----En el año de 1981 se llevó a cabo un homenaje nacional dedicado al literato mexicano Don Alfonso Reyes, luminaria de nuestras letras. Tal vez sea esta celebración la que haya reunido al mayor número de notabilidades culturales e intelectuales de nuestro país. Mencionemos tan solo al comité organizador para que nuestros lectores – los extranjeros, pero también los mexicanos – se hagan una idea de las altas personalidades evocadas.
Dicho comité estaba formado por los Señores Javier Barrios, Jaime García Terrés, Henrique González Casanova, José Emilio Pacheco, Sergio Pitol, Héctor Azar, Gustavo Sáinz, Alicia Reyes, Víctor Sandoval, José Solé, Elena Urrutia, Ramón Xirau, Juan José Bremen...
Algunas de estas ilustres figuras por desgracia nos han dejado ya, y nos parecería impropio no dedicar una especial remembranza en este espacio al Profesor José Luís Martínez, fallecido recientemente, y de quien, en lo personal, conservaremos siempre el recuerdo de algunas charlas entrañables y aún más singulares ensueños Cortesianos…

-----Además de este magno homenaje, ya para entonces existía la Capilla Alfonsina, como Casa-Museo y Biblioteca, y ya se erigía, hierática morada, como uno de los focos culturales más importantes de nuestro México desde que Don Alfonso vivía. Se fueron consolidando además otros proyectos relativos a la figura del Erasmo americano, como lo han sido el Premio Internacional que enarbola su nombre, el Festival Alfonsino en Monterrey, o la Cátedra Alfonso Reyes, también ubicada en aquella ciudad.
Por desgracia, y a pesar de la multiplicación de este tipo de iniciativas, si bien el nombre de Alfonso Reyes goza de una identificación relativamente fácil en nuestro país, nos es forzoso admitir que no por ello su obra es más, y menos aún, mejor conocida. Sobra decir que semejante afirmación en nada conlleva un afán de colocarnos al frente y menos aún por encima de los investigadores, muy eminentes algunos de ellos, de la obra alfonsina; tan solo emitimos una respetuosa constatación que sin gran dificultad comparten propios y extraños. De hecho, más allá de cualquier idea de veneración – que en nada forma parte de nuestros objetivos o de nuestros principios – está el conocimiento y la valoración de sus aportaciones reales, para lo cual hemos realizado en el pasado y llevamos a cabo hoy en día distintas y muy variadas actividades en colaboración con diversas instituciones, durante el desarrollo de nuestros proyectos.
En este sentido, cabría plantear una pregunta muy digna de estimular la atención de los especialistas del tema: ¿Por qué razón una figura intelectual, cultural como la de Alfonso Reyes, perdería algo de su vitalidad, de su vigencia y de su actualidad?
No podríamos pensar, en lo que a nosotros concierne, que esto se debiese a la presencia o al predominio de otros gustos, otras affinités littéraires, lo que se convierte en lo menos importante si nuestro autor posee un verdadero carácter universal, lo cual es ciertamente el caso. Desde nuestro punto de vista, el riesgo estriba, como en otros tantos ejemplos relacionados con nuestros próceres nacionales, en que sean figuras incautadas e incluso escamoteadas por una cierta retórica institucional, aquella que tanto daño ha hecho, que se apropia de su nombre y de su obra para conseguir otros fines, ya sean comerciales, políticos o puramente personales. Y es que es verdad, y es triste constatarlo, que muchas veces nuestras Academias, y los grupos que se apropian de ellas, con frecuencia invocando viejos espectros, discursos cadavéricos, – por evocar de alguna manera la expresión sepulcral del desaparecido profesor francés Maurice Druon, de ilustre memoria – anteponen tales intereses a los comunes en detrimento obvio de la cultura y de la Historia, por supuesto, pero sobre todo del desarrollo y de los objetivos profundos y legítimos de nuestra Patria y de su identidad.

-----Esto dicho, se comprenderá sin dificultad que nuestra actitud ante la obra de Reyes no es de complacencia o de recuperación, sino de crítica constructiva, de investigación constante en un espíritu de transmisión libre y general, democrática y justa. Democrática, por emplear un término muy en boga, pero en la acepción más pura del vocablo, desprovisto éste de cualquier interés político o tendencia oportunista ni de especulación, es decir, poniendo el fruto de nuestro trabajo y de nuestros esfuerzos al alcance de todo individuo y de todas las clases. Con justicia, concibiendo esta locución de forma auténtica y verídica, a la manera de los griegos antiguos, esto es, tributando a nuestras figuras nacionales no una celebración más, consensual, de ocasión, de falaz «equidad», sino en revancha la merecida retribución y el digno homenaje que en particular les son debidos.
Bien sabemos que mucho de la obra alfonsina ha sido comentada y estudiada en profundidad, y son estas bases las que muchas veces nos proponen interrogantes y actividades por desarrollar, de ahí que siempre reconozcamos su valor.
El joven Don Alfonso Reyes en su oficina

Esperamos y estamos al tanto de nuevos hallazgos pues, todavía existen, dormitando su sueño de Endimión, temas en extremo interesantes que se conocerán pronto, como la publicación íntegra de su Diario o las partes todavía no publicadas de su Correspondencia. Todo esto contribuye a que insistamos y, sobretodo, a que no permitamos que se olvide a Don Alfonso Reyes y a su Capilla Alfonsina como una de las principales referencias culturales en la historia mexicana reciente, no sólo extrayéndolos del circuito estricto de los medios oficiales autorizados, sino franqueando una etapa, un grado suplementario, exportándolos – transportándolos, podríase decir – a uno y a otro a temáticas, medios culturales, entornos e incluso a países en los que, tradicionalmente, eran mal conocidos o incluso ignorados. Sin duda alguna, la pasada edición inaugural del Premio Memorial Conde de Las Cases es la más reciente y brillante prueba de ello, con un seguimiento en más de 80 países y una repercusión directa especialmente en toda Ibero América y en Francia, nación ésta última tan cara a Don Alfonso.
Por supuesto, no falta quien confunda este reconocimiento y principal motivación con otras sombrías y soslayadas intenciones. ¡Ea! ¡Honni soit qui mal y pense!; lo más importante será siempre conocer y reconocer las figuras y los valores verdaderos de nuestro país, participar de ellos, estimularlos, enriquecerlos, difundirlos más allá de nuestras fronteras.
En esta perspectiva, como ya lo anticipábamos, el valor de nuestra aportación dentro del medio alfonsino es de una naturaleza que difiere en más de una forma de la de los homenajes institucionales convencionales, puesto que llevamos este tributo a la vida cotidiana, al mundo opuesto de las herméticas y muy encopetadas agendas oficiales, a un público diverso y heteróclito que concurra motivado por la sed de conocimiento y el convencimiento de su real valor. Todo esto implica – y la experiencia nos ha probado lo bien fundado de esta gestión – que el diálogo con distintos especialistas y el público en general es la mejor manera de ofrecerle a Don Alfonso y a su Capilla el homenaje que merecen, y que por nuestra parte les debemos. Es este el sello característico que se imprime en todas nuestras actividades, a veces en contradicción con los discursos oficiales, y muy a pesar de ciertas figuras recelosas y sin criterio, pancistas confortablemente encaramados en sus privilegios, intelectuales y funcionarios opacos, doloridos émulos de Procusto. Muy al contrario, ponemos nuestra organización al servicio de la misma sociedad que nos honra con su presencia en todas las actividades que realizamos, como es el caso del proyecto « Fósforo... regresa al cine », que hoy nos ocupa.

-----Este proyecto debe entenderse dentro del contexto de las actividades de Cinematógrafo Folía Lumière, pero también de las Jornadas Alfonsinas. Es ante todo una iniciativa de difusión complementada por la investigación, en la cual el trabajo artístico, plástico y de divulgación es responsabilidad propiamente del Cinematógrafo y sus ramas de creación, mientras las investigaciones desarrolladas por nuestros miembros activos o invitados sobre la obra alfonsina o cualquier otra temática pertenecen al ámbito de la Academia. Las más de las veces tenemos el honor de colaborar con eminentes personalidades del ámbito nacional e internacional, como algunas de las mencionadas al inicio del presente texto, mas no por ello debe olvidarse que nuestro propósito, al ser a la vez crítico y de divulgación general, nos brinda la ocasión de cristalizar los dos aspectos, los dos pilares fundamentales de la filosofía de nuestra asociación en general, y de nuestro homenaje en particular:

-----Primeramente, el hecho de brindar la oportunidad para que otras voces no autorizadas, ajenas o neófitas pero con la voluntad y la capacidad necesarias de realizar una aportación valiosa, también hallen un espacio de encuentro, de expresión, y sean escuchadas. Esta es la orientación que ha seguido imperturbablemente una de nuestras actividades asociadas que goza de una cada vez mayor repercusión en el ámbito de los estudios literarios mexicanos, las dinámicas y lozanas Jornadas Alfonsinas, consumadas bajo la lúcida dirección de su fundador y actual presidente, el Sr. Ulises Sánchez Segura, joven director inspirado, emprendedor y valiente como hay que serlo cuando se defiende una causa noble de manera desinteresada, sobre la sola base de su fe y de su pasión.

-----Enseguida, la preservación de la memoria, su rescate y su perpetuación a través de las generaciones, así como la transmisión de lo que hay más elevado en el Hombre, sus valores, sus aspiraciones, su espíritu de creación. Esos son los principios que desde su preludio balbuceante pero romántico, en 1998, en la soleada Bolonia, cuna y sede del mítico festival Il Cinema Ritrovato, conocido por todo cinéfilo, y enseguida, tras su nacimiento formal y a lo largo de sus ocho años de existencia, el Cinematógrafo Folía Lumière, primera institución exclusivamente consagrada al estudio y difusión del Cine Mudo en México y única en su género en toda la América Latina, ha desempeñado incansablemente durante casi una década, surcando y abriendo en nuestro país el camino fatalmente solitario que toda empresa pionera está obligada a recorrer.

-----Por estas razones y sin extendernos más, no podría haber espacio más propicio para expresar un amplio y formal agradecimiento a aquellos quienes han creído en nosotros y nos han apoyado a lo largo de esta difícil pero palpitante aventura, y en particular, en el caso de este riquísimo, luminoso, musical, innovador… en una palabra fosfórico evento que tendremos el orgullo de llevar a diversas localidades de nuestro país, a nuestros generosos patrocinadores y coinversores del CONACULTA-FONCA y de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), respectivamente.

EG-S.

Fósforo... Regresa al Cine

MI FÓSFORO
Por
Alicia Reyes Mota
Directora de la
Capilla Alfonsina
Presidente de Honor de las
Jornadas Alfonsinas
Doña Alicia Reyes Mota
 
-----«No hay película mala, – solía decir mi abuelo – siempre existirá un claroscuro o una imagen que valga la pena ». Tal vez por ello, Reyes inaugura la crítica cinematográfica bajo el seudónimo de Fósforo, publicándola en el semanario España, dirigido por José Ortega y Gasset. Más tarde, compartirá seudónimo y crítica con Martín Luís Guzmán. Este último, irá a residir en los Estados Unidos y, Reyes continuará solo... Su pasión por el cine se acrecentará con los años. Todavía me veo yendo con él al Cine Lido, para ver Ulises. ¡Que maravilla! Ahí, nació mi interés por la mitología y por Homero.
Sus explicaciones se me grabaron para siempre:
1. « Odisea o Ulises – no lo olvides – es el favorito de Atenea
---mañana me dirás por qué... »
2. « ¿Qué representa Penélope? »
3. « ¿Cómo llamaban los griegos al mutuo reconocimiento? »

Preguntas que contesté acertadamente. Viene a mi memoria lo que escribe el Dr. Fernando Curiel en su precioso libro El Cielo no se abre (Biografía documental de Alfonso Reyes):

« Corre 1916. (Reyes) Adopta, en exclusiva aquel pseudónimo, Fósforo que compartiera con Guzmán para firmar la columna Bajo la pantalla; ahora para el periódico El Imparcial, al que también lo invita Ortega y Gaset ». Mucho hay de cinematografía en el estilo Curiel. Por ello lo aplaudo. Se que mi Fósforo también lo haría:

« Sin que la patria lo contraríe, – apunta Curiel – el Reyes del regreso definitivo se muestra en público sin cuarteaduras (1). Hombre de letras (una rareza, aquí, entonces), humanista, diplomático; viajero ».
Y mi Fósforo se vuelve a hacer presente en mi primera novela policial. Así, Adolfo Caicedo, el comentarista, escribe en la contraportada entre otras apreciaciones:
« ... gana la espontaneidad, que fluye paralelamente a la plasticidad de la novela, pues se trata de un libro visual, apto para el cine... »

Mi Fósforo vive y seguirá viviendo como en este texto que titulé El Loco de la Condesa:
¡Cine-pantalla! ¡Cine-pantalla, gritaba el loco de la Condesa cada sábado a partir de las doce del día: « No se pierda la mejor película de todos los tiempos: La Mansión del Poder! »
« Circo, danza de los hermanos barrigudos! ¡Cine-pantalla! Aquí tengo los boletos para toda la familia. No hay escenas obscenas, ni besos, ni arrumacos, el único ombligo que verán es el ombligo de Sansón el de la playera estrecha... David como el verdadero David, acaba por vencerlo... ¡No se pierda esta película de pasiones encontradas! El viejo Pirrimplín nos narra sus hazañas mientras la bruja se compra otra nariz... ¡A peso por persona, no se la pierda! ¡Cine-pantalla! La esposa aprenderá a no ser coscolina; el marido, la lección de cómo quitarse lo cornudo y el niño crecedero a no jugar a las escondidillas detrás de los roperos... ¡Lleven a sus hijos, a sus hijas, para que sepan lo que no se debe hacer!... ¡A peso, a peso! ».

Don Alfonso Reyes en la Capilla Alfonsina

« Cómprame dos boletos, no seas mala, te aseguro que no te vas a arrepentir. Te regalo estos dulces o estas nueces; ahí, en Larín, sí te los cobran. No me mires así, hoy estoy limpio. Por ti me fui a los baños, allá cerca de Santa Rosa.
Cuando salí, entré a la iglesia y prendí una veladora para que me hagas caso. Todos los sábados pasas frente a mí, indiferente y altiva. ¿Me dices loco?, lo estoy. Los locos, niña mía, también nos enamoramos... Pero yo no quería confesártelo, cómprame dos boletos, ¿sí? Te vas a divertir. Ya sé que no podré acompañarte, ve con el del gabán gris... ¡Gracias! »

« ¡Cine-pantalla! ¡No deje de ver la más estrujante historia de amor! ¡Cine-pantalla! Señor ya empieza a llover y no he vendido nada. ¡A peso el boleto!.
Cambiaron la programación, La mansión del Poder se convirtió en cenizas, el único que se salvo fue David, el de la resortera... ¡Ahora, Cine-pantalla presenta: Esclavo por confesión! ¡No se pierda no se la... que ya empieza a llover... »

1) El Subrayado es mío. Esta expresión es una mínima muestra de ese estilo Curiel que estamos aplaudiendo Fósforo y yo.

Fósforo... Regresa al Cine

ALGUNAS ESTACIONES EN EL CAMINO DE FÓSFORO

por
Ulises Sánchez Segura
Fundador y Director de las
Jornadas Alfonsinas

Ulises Sánchez Segura
 
-----Son pocas las personas que conocen la historia del nombre Fósforo. No se trata del elemento químico, sino del seudónimo que utilizaron Alfonso Reyes y Martín Luis Guzmán cuando escribían sobre la cinematografía de su época. Los alquimistas conocían el fósforo en distintos compuestos y la palabra quiere decir, según la experiencia y la etimología, portador de luz. Era una costumbre entre los antiguos, atribuir al conocimiento, al juicio y la crítica analogías con la luminosidad. Pero ¿por qué Alfonso Reyes y Martín Luis Guzmán decidieron utilizar este seudónimo? Nadie lo sabe. El maestro Manuel González Casanova, en la introducción de su maravillosa investigación « El cine que vio Fósforo », de la cual tenemos mucho que agradecer, menciona otra posible solución al misterio. Al parecer se había inventado en aquellos primeros años del siglo XX, en España, un medicamento que se decía era una panacea. Los alquimistas habían regresado a las calles de Madrid. Se le llamaba Fosforil, y podía curar los dolores de cabeza, del estómago, la infertilidad y la depresión entre otras enfermedades. Si nos ponemos a reflexionar un momento, en todo lo que puede significar la cinematografía en la historia del anterior siglo y en las críticas de Reyes y Guzmán, seguramente encontraremos todos los anteriores significados sugeridos por el nombre de Fósforo.

-----Hemos mencionado el trabajo del Dr. Casanova pues, si los interesados desean una verdadera publicación crítica de los textos que dedicó Reyes y Guzmán al cine, es probablemente la mejor que se puede encontrar en nuestro idioma. Por supuesto otros autores han publicado ensayos desde distintos perspectivas, principalmente referentes a la relación de Reyes y el cine. Esto se entiende pues de ambos literatos, fue éste quien mantuvo un interés constante en la cinematografía hasta el final de su vida. Ya sean artículos o libros, estos nos permiten indagar, reflexionar y apreciar aquellos aspectos, no sólo intelectuales sino emotivos que influyeron en la obra de Alfonso Reyes, uno de los más importantes escritores mexicanos del siglo XX.

-----El 28 de octubre de 1915, se publicó la primera reseña crítica de Fósforo. Pero el 20 de enero de 1916 terminó la colaboración entre ambos escritores y fue sólo Alfonso Reyes quien continuó escribiendo sobre cine para los diarios de Madrid hasta 1920. Al siguiente año Reyes publica en esta misma ciudad, el primer libro de la serie Simpatías y diferencias. En el tercer libro de la serie que aparece en 1922, se incluyen ensayos entre otros temas sobre Amado Nervo, Ramón Gómez de la Serna, crítica de la literatura mexicana y también las notas cinematográficas de Fósforo, pero sólo aquellas que Reyes identificó como suyas. La serie de Simpatías y Diferencias terminó con Reloj de Sol, el quinto de la serie, publicado en 1926. Existirán otras tantas menciones al cine en las obras posteriores, en ocasiones de manera explícita, otras veces sugeridas en sus poesías y ensayos.
Si bien Reyes comenta en su texto El Cine, que él y Martín Luis Guzmán « ... nos divertíamos en escribir unas notas sobre el cinematógrafo que se publicaban en el semanario España, y que tuvieron cierto éxito de curiosidad entre los amigos. Nos había precedido Federico de Onís, en un par de artículos anónimos.
Creo que nuestra pequeña sección cinematográfica (“Frente a la pantalla”) inauguró la crítica del género en lengua española, y acaso fue uno de los primeros ensayos que hoy en día está abierto a todos, -abierto, claro está, aún cuando no sea merced a nosotros… »

--------Así, por lo que puede verse, Alfonso Reyes se identifica como uno de los primeros críticos de cine. Sin embargo, existieron antes de Guzmán y Reyes, escritores e intelectuales que hablaron sobre el cine, entre ellos el mismo Amado Nervo. Para entender cual fue la aportación, aunque sea someramente dadas las dimensiones de esta presentación, haremos una revisión breve de algunos comentarios sobre cine que hicieron distintos escritores mexicanos anteriores al trabajo de Reyes y Guzmán.

-----En julio de 1896 llegaron a México desde París Ferdinand Bon Bernard y Gabriel Vayre, con la intención de promover el cinematógrafo. La primera proyección cinematográfica dedicada al General Porfirio Díaz, presidente de México, se presentó el cinco de agosto. La siguiente proyección estuvo pensada para la prensa y llevó a cabo el catorce del mismo mes. Fue entonces que el escritor Luis G. Urbina redactó dos artículos. Nos dice el autor que el cinematógrafo es el espectáculo de moda en México, enseguida nos habla de las ventajas y diferencias de éste sobre sus competidores así como las deficiencias de éstos: el Kinetoscopio y la Exposición Imperial. Nos hace una descripción de las películas Los dos bebés y 96ème de ligne en marche. Finalmente nos predice que: « a este nuevo aparato, que trata como sus rivales, de entretenernos con la reproducción de la vida, le falta algo también: le falta el color; quizá con el tiempo adquiera el sonido. En su mano está adquirirlo. Puede trabar amistad con el fonógrafo y pedirle auxilio. » Y termina diciendo: « La fantasía, la curiosa soñadora, cuando vuelve de su asombro le da las gracias a la Ciencia, a la calumniada, a la que dice Spencer que es la Cenicienta. ¡Y hay todavía quien asegura que la Ciencia es árida! » Todavía no se sabía si el destino del cinematógrafo sería el de una curiosidad científica, sin duda podía, como la alquimia, moverse entre la ciencia, fantasía y la magia, o si conseguiría imponerse como negocio e incluso como un nueva forma de arte.

Don Alfonso Reyes

-----Como Urbina, otros escritores entre ellos Enrique Chavarri, seguían pensando que al cinematógrafo le hacían falta algunos otros elementos, el color y el sonido, para que fuera una verdadera reproducción de la realidad. Otro escritor digno de mención es Juan José Tablada, quien se expresaba así el 12 de diciembre de 1896. « El cinematógrafo Lumière continúa funcionando con un éxito grande y merecido. Aquellos metros de blanco lienzo se animan al golpe de la proyección luminosa con una vida intensa, sorprendente y prodigiosa. El primer sentimiento que ese espectáculo sugiere es de superstición y fanatismo. Se busca instintivamente al Nostradamus de negra túnica constelada de signos zodiacales que, abierto el libro de la cábala y tendida la diestra en imperioso conjuro, ordena y suscita aquellas fantásticas visiones. Y aunque la reflexión sorprenda las leyes físicas que rigen a ese aparato, la ilusión supersticiosa persiste y se siente uno como envuelto y perdido en una atmósfera de ensueño y misterio. »

-----Finalmente mencionaremos a Amado Nervo quien escribió su opinión sobre el cine motivado por una exhibición en el patio de los cristales del Teatro Nacional. Su artículo tiene fecha del 20 de marzo de 1898. Dice Nervo: « A principios de la semana terminó en el Teatro Nacional la exhibición del veriscopio, un cinematógrafo caprichosamente bautizado que permitió a muchos ver todas las fases de la lucha a puñetazo limpio entre Fitzimons y Corbet. No se perdía ningún detalle a pesar del continuo estremecimiento de las escenas que parecían flotar en el espacio. Este espectáculo me ha sugerido lo que será la historia en el futuro: no más libros; el fonógrafo guardará en su urna oscura las viejas voces extinguidas; el cinematógrafo reproducirá las vidas prestigiosas, y los reflectores eléctricos vestirán de nuevo las figuras heroicas con los colores que usaron en su jornada de luchas y de hazañas.
Nuestros nietos verán a nuestros generales en la brega junto al cañón ignívomo, impasibles junto a la granada florecida de fuego; a los intelectuales en el proscenio, en la redacción, en la tribuna y en el Ateneo; a nuestros mártires en su triunfal y dolorosa excelsitud, y a nuestras mujeres resplandecientes bajo sus copiosas cabelleras de oro; oirán sus voces que ya se perdieron en el mutismo eterno del espacio; verán encenderse sus bocas con las sonrisas e iluminarse sus ojos azules como la genciana o negros como la sima, con el brillo irisado de las lágrimas. ¡Oh, si a nosotros nos hubiese sido dado reconstruir así todas las épocas, si merced a un mágico aparato pudiésemos ver el inmenso desfile de los siglos como desde una estrella, asistir a la marcha formidable de los mortales a través de los tiempos! ¡Cómo sorprenderíamos entonces el vasto plan del universo! »

-----Todavía como podemos apreciar por los comentarios anteriores, no aparece una definición clara en estos autores, del cine como forma de arte, predomina el prodigio técnico que representa el cinematógrafo, capaz de motivar la fantasía. La crítica que estos escritores hacen, en este momento, se refieren frecuentemente a los elementos que hacen falta para que el cinematógrafo sea un completo reproductor « perfecto » aunque ilusorio, de la realidad. Pero también como lo dice Nervo, observan, se anticipan al futuro porque este invento les ha permito viajar por el tiempo y el espacio por rutas no conocidas. Están impresionados, sorprendidos por los prodigios, la magia y las visiones que suscita el cinematógrafo. Parece que todavía oscilan sus juicios entre el arte y la técnica, la ciencia y la magia, la reflexión y la fantasía. Ésta era la atmósfera que conocieron los creadores de Fósforo, mientras vivían todavía en México.

-----Los elementos que aportarán Alfonso Reyes y Martín Luis Guzmán en sus críticas son precisamente, aquellos que permiten una mayor diferenciación sobre las anteriores dicotomías. Así, reconocerán al menos tres elementos que lo definirán como una forma de arte; el argumento o historia, el actor y la actuación, la fotografía y los recursos técnicos. Por supuesto para reconocerlos, era necesario que estos aspectos los hubiera desarrollado la cinematografía. No profundizaremos aquí en cada uno de ellos, pues éstos mismos son los tópicos que se comentarán durante las presentaciones del proyecto « Fósforo regresa al cine ». Pero sí debemos insistir en ellos en esta presentación, para que pueda entenderse por qué Reyes afirma que sus textos fueron los primeros en inaugurar un nuevo género. El surgimiento de Fósforo presupone un contenido cada vez más complejo de lo que se veía en la pantalla. Por supuesto existieron, como hemos visto, antecedentes no menos importantes por lo que se refiere a apreciaciones y testimonios históricos, en los autores que hemos citado aquí. Al seguir las huellas de estos escritores, veremos cómo se perfila la aparición de las figuras literarias de Reyes y Guzmán como creadoras de un « nuevo género ».

-----Durante los primeros años del siglo XX, los comentarios en artículos de periódicos sobre cine no cesarán de ser escritos sino hasta el año 1907, para dejar vacío ese espacio por siete años aproximadamente. Fósforo abre de nuevo el camino cuando aparece por vez primera en España. Todavía algunos escritores mexicanos durante ese último año de comentarios sobre cine en México, poco antes de la revolución y e silencio del comentario cinematográfico, adoptaban actitudes no siempre favorables ante el fenómeno del cine. Mencionaremos las dos posiciones antagónicas, que por lo demás no analizaremos aquí. Son referencias que antecedieron a los textos de Fósforo; las más cercanas por el idioma, la época y la intención, de allí su importancia.

-----Fue el mismo Luis G. Urbina en su artículo del 22 de octubre de 1907, donde define una postura desfavorable hacia el cine, muy diferente a la de sus primeros artículos. Dice lo siguiente: « Diversión honesta, cómoda, de muy poco costo: solaz que no exige estudio, ni preparación culta, ni intelectualidad, ni sensibilidad, ni nada: el Cinematógrafo. » No sería ésta la opinión que profesarían Reyes y Guzmán. Más bien se dejaron influir por Amado Nervo, quien decía en su artículo del 8 de marzo de 1907: « Voy a confesaros una modesta e ingenua predilección que no es sin duda propia de un hombre refinado: yo amo el cinematógrafo, el cine, como lo llaman en Madrid, el cinema como lo llaman en París. Quizá porque hay muchos ingenuos, infinitos ingenuos que se hallan en mi caso, este espectáculo adquiere en todas partes un desarrollo incalculable. » El autor menciona también los países que se destacaban en ese momento por la cantidad de producciones y propone una clasificación de las películas que se exhibían. Estos tópicos, por incipientes que fueran entonces, prepararon el camino y fueron de interés para Fósforo tal y como se observa en sus reseñas y críticas. Además otra aportación literaria de la época anterior a Fósforo que es necesario mencionar, se encuentra, como lo explica el maestro González Casanova, en el primer texto que citamos de Amado Nervo, pues « anuncia con muchos años de antelación, lo que vendrán a ser los archivos de imágenes en movimiento. Sus palabras contribuyen a explicar por qué fue en nuestro país en donde se creó el primero en el mundo, la Filmoteca Nacional, a la que la desidia oficial enterró en poco tiempo. » En efecto, la Filmoteca Nacional de México que se encontraba en la Secretaría de Educación Pública, fue fundada por Elena Sánchez Valenzuela y Emilio Gómez Muriel a principios de 1938, meses antes de que se reconociera la Cinemateca Francesa, como lo menciona el mismo González Casanova. Para entonces Alfonso Reyes preparaba su regreso definitivo a México que desde el año de 1913 no había sucedido, excepto por algunas visitas breves, y que se finalmente se llevaría a cabo en 1939.
Don Martín Luís Guzmán

-----Ya en nuestra época ha surgido en México otra institución que posee la firme voluntad, exenta de la desidia propia de las instituciones oficiales, de conservar la memoria de las imágenes en movimiento. El Cinematógrafo Folía-Lumière, organismo dedicado al cine mudo en México, propone a los especialistas en la obra alfonsina, a los cinéfilos y literatos, una visión retrospectiva del trabajo crítico de Reyes y Guzmán que lleva por nombre « Fósforo... regresa al cine ». Ahora el público podrá apreciar una época de la cinematografía y juzgar desde su actual perspectiva, los textos críticos de Fósforo y los antecedentes que llevaron a su nacimiento. El proyecto mencionado se constituye así, como el complemento de las obras publicadas, y de las investigaciones realizadas por distintos especialistas, contribuyendo sobretodo, a que el público conozca y aprecie las películas que comprenden el ciclo, generalmente sólo conocidas por los especialistas. Nuestro proyecto no podrá resolver el misterio del nombre Fósforo, pero sí aportará a los amantes del cine y la literatura, una manera diferente, retrospectiva, de apreciarlas dentro de la convergencia de ambas manifestaciones artísticas.

-----Debemos reconocer que las letras mexicanas, por lo dicho anteriormente, y por las contribuciones de Alfonso Reyes y Martín Luis Guzmán que promueve el proyecto « Fósforo regresa al cine », han contribuido como pioneras, al menos con dos aportaciones a la cinematografía mundial en las primeras décadas del siglo XX; la Filmoteca, « archivo de imágenes en movimiento», y la Crítica Cinematográfica nuestros autores. No deberíamos olvidarlo.

Fósforo... Regresa al Cine

Fósforo... regresa al Cine

Pulse aquí para conocer el Fosfotograma

Fósforo... Regresa al Cine

PROGRAMA Y CALENDARIO DE ACTIVIDADES
Durante el año 2007
 

 

Fósforo... Regresa al Cine
Una mirada retrospectiva a la obra crítica cinematográfica de
Alfonso Reyes y de Martín Luiz Guzmán
¡Escríbanos!...
¿Tiene críticas, apreciaciones, comentarios o sugerencias?
¡Críticas amables!

~ Agradecimientos y créditos ~
Para la realización de este proyecto se contó con el financiamiento económico del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, en el año 2006.
Asímismo, su realización fue posible gracias al generoso apoyo de la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México.
« Fósforo... Regresa al Cine, Una mirada retrospectiva a la obra crítica cinematográfica de Alfonso Reyes y de Martín Luiz Guzmán » © es una idea original del Cinematógrafo Folía Lumière. Los textos, documentos e imágenes diversos presentados durante las funciones son creación y/o propiedad de sus autores. Los filmes exhibidos pertenecen todos a la colección de la Filmoteca de la UNAM ©. Ciudad de México, 2007.
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Filmoteca de la UNAM. Instituto Napoleónico México-Francia, INMF.

Cinematógrafo Folía Lumière

Bienvenido al Cinematógrafo Folía Lumière, Centro Mexicano de Cine Mudo.

Cinematógrafo Folía Lumière
Centro Mexicano de Cine Mudo
Página diseñada por los:
Studios Folía Lumière. ¡Contáctenos!